Llegó aquel 15 de julio del 2015 – día esperado y al mismo tiempo temido – porque decir lo contrario sería mentir. Había un indiscutible temor pero no podía dar marcha atrás. El tiempo pasaba y mientras más pronto mejor.Fuí con mis hijos a las 6.00 a.m. porque estaba programada para ser la primera de entrar a sala. Tenía mucha confianza en la doctora que iba a operarme, me sentía segura y al mismo tiempo confiada en aquel que nunca falla a quien me encomendé antes de salir de casa.Mis hijos inquietos pero aún así trataban de darme seguridad de que todo iba a estar bien, yo por mi parte, hacía lo propio para que ellos estén tranquilos en las largas horas que iban a tener en la sala de espera.
Fueron casi 8 horas entre la cirugía y sala de recuperación. Me pasaron a piso al caer la tarde, en el trayecto pude ver los rostros de contento de mis hijos al verme sonreirles. Llegamos a la habitación donde me esperaban asistentes para pasarme a mi cama. Ellos me pedían que no hable solo escuche la conversación que sostuvieron al término de la operación donde la doctora les había explicado: que no hubo necesidad de abrirme el vientre, solo fue laparascópica y todo un éxito.
Horas después vino a verme ella para decirme que solo me quedo esa noche para observación, que si todo iba bien a primera hora del día siguente me daba mi alta. Y así fue.Salí en silla de ruedas hasta las afueras del hospital y luego escoltada por mis hijos tomamos el taxi a casa. Era lógico que estaba con medicamentos antibióticos y analgésicos por tanto no tenía ningún dolor, solo una pequeña incomodidad por la sonda que llevaba en las vías urinarias la que me iban a retirar dentro de dos semanas para luego comenzar las sesiones de quimioterapia.
Todo transcurría con normalidad, mis hijos se turnaban para acompañarme y atenderme, se esmeraban en darme una adecuada alimentación para recuperarme pronto; nada hacía presagiar lo que vendría después que sí me causó un tremendo impacto, un terrible tormento.Para mí eso fue el comienzo de un vía crusis!.
Categoría: Carmen Rojas Bizerra



