DIAS PREVIOS A LA NAVIDAD

Salí con mi hijita a buscar pelucas, hasta el momento solo usaba turbantes de mil formas y me iba muy bien. Compramos tres, vine a casa y tanto ella como mi hijo me probaban para ver cual me quedaba mejor. Dos eran lacias y una bien crespa, a mí me gustó más esta última.

Mi hijo nos dijo con bastante anticipación que nos invitaba a cenar por navidad en el casino de Montréal. Fue una linda noche con muchas emociones, comida de primera y a gusto de cada quien, vinos, sorpresas; dio las 00.00 horas y todos aún sin conocernos íbamos por las mesas estrechándonos en abrazos, también con el personal de servicio que nos atendía con tanta gentileza. Al término, bajamos a los pisos inferiores y todo era fiesta.

Yo, me olvidé por completo de mi peluca que la lucía como si fuera mi propio cabello. Publiqué fotos en el fb que al pie describía: cambio de look por el nuevo año. Y todos pensaron que me mandé a frisar. Nada más lejos de la verdad.

Entre navidad y el nuevo año me tocó otra sesión de quimioterapia, exactamente el 30 de diciembre y como siempre a los dos días posteriores de cada sesión sentía las consecuencias y más paraba acostada. Sin embargo, hice una excepción y ese 31 en la noche me alisté para pasarlo de maravillas junto a mis hijos.

Siempre digo que en situaciones como ésta, si uno no se da coraje, nadie puede hacer nada por ti por más amor que te tengan. Y yo no nací para ser cobarde ni para que nadie me tenga lástima.

 

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