– OCURRIÓ OTRO MILAGRO EN MI VIDA, GRACIAS DIOS!

Del hospital hasta llegar a casa tardé 45 minutos, me cambio y voy al baño y la servilleta higiénica totalmente seca, pensé, es muy pronto; pero algo en mi interior me decía que estoy a punto de recibir algo inmensamente hermoso. Seguí haciendo mis cosas, pasó una, dos y tres horas y ni una sola gota. No lo podía creer. Estaba sola en casa y añoraba ver llegar a mis hijos. Dio las 6.30 p.m. llegó Carmencita, una hora después de regreso mi hijo que por costumbre viene a vernos. Nos sentamos a tomar una cena ligera y les comenté lo que estaba sucediendo, ellos emocionados tanto como yo. Esto solo es obra de Dios, no hay otra explicación, agregué.

Al día siguiente al llegar al tratamiento les dije con total felicidad a los técnicos lo que me había ocurrido, que desde el día anterior ya no hay más el problema y que por tanto no me coloquen la toalla descartable. Ellos me miraban incrédulos, creo que no tomaron en cuenta la veracidad de mis palabras y hasta el día final me colocaron la toalla aunque siempre quedaba seca ya no mojada como antes.

La 23 ava. sesión y tercera interna fue el martes 05 de abril. No se como se me veía con la cara de contenta que la doctora me saludó y dijo: hoy es la última sesión conmigo, como te sientes. No me va creer doctora pero sucedió algo grande en la sesión anterior con ud, desde que salí de esta sala nunca más la incontinencia, ya pasaron 8 días y hoy lo va comprobar. Me miraba igual de incrédula y luego de colocar el cono y los tubitos para el examen, comprobó que estaba totalmente seca, vino al costado de mi cama y dijo: “mira Carmen, científicamente esto es imposible que suceda; ésto solo es obra del de arriba, dale gracias a El”.

Como no agradecer por siempre a DIOS, que aún siendo pecadores pero, con solo implorar con fe su infinita misericordia, EL nos concede sus bendiciones.

Desde ese inolvidable día martes 29 de marzo del 2016 hasta el día de hoy, nunca más incontinencia. Puedo vestirme como siempre, puedo viajar largas horas, salir, hacer mis actividades de manera totalmente normal y plena. La sesión 28 ava. fue el 12 de abril, un día después de mi cumpleaños. Recibí el más grande regalo celestial.

Nunca perdí las esperanzas, nunca la fe, me aferré a su amor. Aquí estoy bendecida con: un milagro más en mi vida!.

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