– EL 05 DE DICIEMBRE

Fuí para que me retiren la Doble G, pensé que era más complicado pero no. Solo me atendió una enfermera que estaba pendiente de mi cita, no tardó ni 30» y listo, me quitó también el saquito que cargaba todo el tiempo. Eran momentos de mucha angustia por saber que se viene, tomé coraje y me puse de pie. Ya no era una chorrera, pero, persistía un goteo que si llegaba al piso, entonces me alcanzó una servilleta higiénica y me dijo friamente, tiene que hablar con la doctora.

No obstante la desilución que sentía en esos momentos, entré en razón y pensé que de todas formas hubo un avance notorio: del 100% del problema se había reducido un 80% pero igual la incomodidad continuaba, excepto que ya podía caminar con normalidad y sin dolor.

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