DICIEMBRE 2015 UN MES MUY DIFÍCIL

Acababa de pasar la tercera sesión de quimioterapia y mi cabello caía por mechones, era terriblemente doloroso. Mi hijo llegó del trabajo y me propuso rasurar todo mi cabello, le acepté. Fue a su apartamento y vino con su máquina y rapó mi cabeza. Mi hija por su parte me dijo que no tenga pena, que vamos a salir a comprar pelucas y que todo se va ver bien. De igual opinión fue mi hijo, ambos me daban ánimos y todas las alternativas incluído la alimentación para subir mis defensas.

Aparte de mi comida normal según la dieta que me indicaron en el hospital, mis hijos andaban buscando en las tiendas de comestibles de los chinos las patitas de pollo que no eran fáciles de conseguir y cuando lo encontraban pagaban 8 dólares por kilo.

Todos los días tomaba entre 3 a 4 platos de ese caldo que hervía hasta que las patitas de deshagan, con bastante kion, un par de papitas de ajos y al final culantro picado. Tomé por largos meses con jugo de limón y me era muy agradable, puedo decir que me encantaba porque además cuando niños mi mamá nos preparaba o compraba en el chifa por lo menos una vez al mes porque decía que es un buen alimento.

Pero llegó un momento que ya no podía ni verlo, es que la quimio te cambia todo, el olor y hasta el sabor de las comidas y me apenó mucho que en la congeladora se quedaron 8 kilos que mi hijita vino trayendo en pleno invierno.

No sentía sabor a nada pero todo me olía mal; lo que comía eran uvas, manzanas, bananas, peras, queso picado, ensaladas y un poco de jugos naturales.

Hablé con mis 4 doctoras (la que me operó, la que me controlaba la quimio, quien ordenaba la radioterapia y con mi doctora de familia) sobre el problema de incontinencia que persistía y todas lejos de darme una alternativa de solución coincidían en que ya hicieron todo y no hay más que hacer, que me vaya acostumbrando a la idea de vivir así. Y claro que yo nunca iba a aceptar esa situación que hasta antes de la operación jamás la tuve. Pero para ellas ese tema quedaba ahí.

Aún en ese estado me daba valor, pensando que tengo que hallar una solución mientras trataba de aceptar mi realidad, pero sin aferrarme a esos pensamientos y preguntas que semanas antes me hacía a solas sin encontrar una respuesta. Es diciembre, mes de navidad y tengo que pasar una linda nochebuena con mis hijos acá y saber que en mi país mis hijitas y nietos también van a estar felices.

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