-QUINCE DIAS DESPUÉS

 Salí emocionada rumbo al hospital para que me retiren la sonda. No tardó ni un minuto y me sentí por fin libre, pero, al ponerme de pie ocurrió una ingrata sorpresa que me dejó atónita. Jamás imaginé que podría sucederme algo así…fue terrible!

Al pararme sentí que mojaba todo el piso y en un primer momento no sabía que era. La doctora me miró impresionada también y me dijo: Carmen, en operación laparascópica según las estadísticas esto ocurre de tres mil, uno y lamentablemente ese uno eres tú. Seguía sin entender y continuaba mojando el piso de la habitación, de pronto me dijo: te vino una incontinencia urinaria a raíz de la operación; voy a coordinar de inmediato porque tiene que verte urgente un urólogo y dar solución a esto ya que la quimioterapia no puede esperar.

Me quedé horrorizada al escuchar el problema, vino una enfermera y me alcanzó una toalla sanitaria gigante y recomendó que compre más en la farmacia porque iba a necesitar en cantidad. Mi mente estaba en otro planeta, mil cosas me venían a la cabeza. Mi hija me miraba sin saber que decir, en un momento quiso tranquilizarme y me dijo: todo tiene solución mamita, todo va a pasar.

La doctora retornó con una orden para ser atendida para dentro de tres días por su colega especialista en el tema. Volví a casa destrozada, lo que el cáncer no me arruinó los ánimos, ni la moral, ésto si que para mí era terrible. Me preguntaba, como vivir así?, tendrá alguna solución?, como me vestiré a partir de ahora? y lo que más me atromentaba era pensar que así imposible viajar a ver a mis hijas en vuelos de 12 horas y con escalas que toman un día y medio hasta llegar a mi destino. Esto si que me dio mucha angustia y lo que nunca tuve problemas para dormir, con esta situación era imposible; no por falta de sueño, sino porque toda la noche me pasaba yendo al baño, aseándome, cambiándome y con temor de mojar mi propia cama por lo que tomé muchas precauciones fáciles de saber, no?.

Lo que sucedió fue que durante la operación como tienen que manipular desde fuera con la cirugía laparascópica; en un momento dado y, de forma involuntaria por cierto, la punta de una pinza topó apenas mi vejiga, razón suficiente para provocarme esta situación.


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